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  • Foto del escritorNelson Santos

Deficiencias visuales: visión normal, baja visión, ceguera legal o total

Actualizado: 31 mar 2022

La uveítis generalmente causa fluctuaciones en la visión de les pacientes que la padecen, especialmente si es recurrente o crónica. Para muches, es una zona gris muy variable e impredecible: la agudeza visual disminuye durante episodios activos de inflamación, pero logra recuperarse bajo el tratamiento adecuado. En ocasiones, la visión no regresa del todo, puesto que la inflamación puede dejar secuelas que afectan permanentemente ciertas estructuras delicadas de los ojos. Esta ocurrencia dependerá de muchos factores, tales como algunos de los siguientes: causa de la uveítis, localización anatómica de la inflamación, la severidad de la inflamación, la prontitud del diagnóstico, la efectividad del tratamiento y el surgimiento de complicaciones. La progresiva acumulación de todos estos factores provoca deterioramiento en la agudeza y calidad visual de les pacientes. 


Las complicaciones oculares asociadas a la uveítis surgen a raíz de dos factores principales: inflamación o efectos secundarios de los tratamientos. La inflamación ocular puede dar origen a ciertas complicaciones, especialmente cuando no es controlada a tiempo. Estas son más complejas de remediar en comparación a aquellas que podrían ser provocadas por los efectos secundarios de los tratamientos, principalmente porque ya podrían estar presentes al momento de la evaluación oftalmológica inicial. Los tratamientos para la uveítis también podrían provocar complicaciones que afectan la visión pero estas pueden ser prevenidas o remediadas bajo evaluaciones periódicas. Las complicaciones oculares más comunes que contribuyen al deterioro visual son: glaucoma secundario, catarata secundaria, atrofiamiento del nervio óptico, inflamación de la mácula, vascularización de la retina, opacificación del vítreo, formación de membrana epiretinal, queratopatías en banda, entre otras. Todas ellas pueden ocasionar disminución o cambios en la visión. 


La uveítis es una enfermedad que provoca deficiencias visuales episódicas, pero la recurrencia de estos episodios y las complicaciones que desatan pueden provocar deficiencia visual permanente. Las deficiencias visuales son clasificadas de distintas maneras pero, en Puerto Rico y Estados Unidos son descritas numérica y funcionalmente de la siguiente forma:


Visión normal


La visión normal es aquella cuya agudeza visual es 20/20, con o sin corrección.


Baja visión o visión parcial


Baja visión es aquella cuya agudeza visual es 20/70 o menor por el mejor de los ojos, luego de toda corrección; y/o cuyo campo visual no es mayor de 30 grados.


El término «baja visión» puede utilizarse con más arbitrariedad para referirse a la disminución visual. Es una expresión que abarca el espectro del sinnúmero de fluctuaciones visuales, desde las más leves hasta las más severas. Generalmente, es utilizado para definir la disminución visual que interfiere con la capacidad de realizar las actividades cotidianas y que NO puede ser corregida con el uso de lentes. Por tal razón, puede utilizarse para describir la experiencia de los pacientes de uveítis que presentan fluctuaciones visuales durante los episodios de inflamación y/o disminución de visión irreversible. 


Les pacientes de baja visión aún conservan suficiente visión para realizar actividades cotidianas con normalidad. Sin embargo, podrían presentar dificultades para percibir texturas, colores, transparencias, pequeños detalles, rostros, letras pequeñas, rótulos, etc. Todo dependerá del grado de severidad de disminución visual.


Algunes pacientes aún pueden conducir durante los períodos de inactividad inflamatoria ocular, aunque podría ser un poco más difícil durante la noche y/o en lugares desconocidos. La oscuridad y el deslumbramiento son dos aspectos que dificultan conducir durante la noche.


Durante episodios severos de uveítis intermedia o posterior, les pacientes experimentan una «ceguera temporera» que a su vez incapacita temporalmente la realización de ciertas funciones como: conducir, leer, escribir, reconocer rostros, etc. Esto puede mejorar con tratamiento pero, debido a delicadeza de las estructuras de los ojos, la nitidez de la visión puede ser afectada permanentemente. Es decir, les pacientes pueden recuperar la mayor parte de su visión, pero pueden presentar algunos de los siguientes problemas: dificultad para percibir distintas tonalidades de colores y texturas, incomodidad y cansancio de la vista, deslumbramiento, etc.


Algunas complicaciones irreversibles de la uveítis pueden causar suficiente disminución visual en algunes pacientes, de manera que podrían cumplir con el criterio de ceguera legal o total. De igual forma, un grupo selecto de casos de uveítis poseen un transcurso agresivo y degenerativo. Es muy importante reconocer el momento en que nacen estas nuevas necesidades visuales para movilizar el proceso de rehabilitación y que les pacientes puedan adquirir nuevas destrezas para manejar su pérdida de visión.


Ceguera legal


Una persona es considerada legalmente ciega cuando su agudeza visual es 20/200 por el mejor de sus ojos, luego de toda corrección y/o cuyo campo visual no es mayor de 20 grados. En algunos casos, las personas con ceguera legal aún pueden percibir luces, siluetas u objetos grandes, pero no lo suficiente para dejarse guiar únicamente por el sentido de la vista.


Ceguera total


La ceguera total se manifiesta dentro de un espectro, pero generalmente se refiere a una pérdida considerable de la visión en el que la persona no puede percibir ni luz ni forma.


Otros cambios en la visión relacionados a la uveítis


La nitidez visual no puede ser completamente descrita con el examen de agudeza visual (Snellen). Aunque efectivo, es un examen sencillo que no logra representar el sinnúmero de alteraciones visuales que cualquier persona puede experimentar, pero especialmente les pacientes de uveítis. Con frecuencia, algunes pacientes reportan que su visión ha desmejorado, pero cuya agudeza visual aún permanece igual. Es decir, el examen de agudeza visual (Snellen) no logra representar las dificultades visuales que experimentan en su diario vivir. El universo no es monocromado, como el examen de Snellen, sino que existe una gran amalgama de colores, gradientes, tonalidades, texturas, sombras, opacidades, transparencias, profundidades, etc. Les pacientes de uveítis pueden presentar dificultades que afectan su capacidad para percibir estos factores que, conjuntamente, determinan la nitidez visual. Por otra parte, ocurre un fenómeno en el que el cerebro ayuda a crear imágenes más claras a partir de estímulos visuales ambiguos para compensar la carencia de agudeza visual. Por ejemplo, identificar letras cuya tipografía es más particular y menos ambigua es más fácil que identificar aquellas que no lo son. Letras como «A, Z, X, S» son más fáciles de distinguir que «O, G, Q, D, E, B».  El cerebro compensa por aquellas imágenes que tal vez no sean tan claras visualmente, pero que su estímulo es suficiente para tener una idea general que a veces es acertada. Debido a que este conjunto de factores no puede ser medido mediante el examen de agudeza visual, su resultado no logra representar la calidad visual que experimentan les pacientes en su día a día. 


Disminución o pérdida para percibir contraste


Usualmente es causado por la formación de catarata y dificulta la capacidad para distinguir colores y texturas. La catarata puede ser corregida quirúrgicamente. Otras complicaciones que también podrían dificultar la percepción de colores y texturas son: la neovascularización de la retina y la inflamación del nervio óptico. 


Disminución o pérdida de la capacidad para detectar profundidad (estereopsis)


Disminuye la capacidad de percibir cambios en profundidad. 


Dificultad para ver en la oscuridad (nictalopía)


La uveítis puede causar dificultad generalizada para ver en la oscuridad. La formación de catarata puede exacerbar este problema. 


Disminución o pérdida de visión central


La pérdida de visión central asociada a la uveítis es generalmente causada por inflamación de la mácula o nervio óptico. Usualmente es percibido como un «vacío» en el centro de la visión.


Existen muchas otras afecciones de la mácula que ocasionan disminución, alteración o pérdida de la visión central. Algunas de ellas son la degeneración macular, atrofiamiento del nervio óptico o la formación de una membrana epiretinal.


Disminución o pérdida de visión periferal


La disminución de la visión periferal usualmente es causada por glaucoma secundario, a causa de los tratamientos contra la uveítis.


Distorsión o metamorfopsia


La distorsión o metamorfopsia provoca distorsiones en el campo de visión, especialmente en el área de la visión central. Puede ser más notable al enfocar la visión sobre líneas rectas. Está asociado a inflamación de la mácula, afectación del nervio óptico o formación de una membrana epiretinal.


Problemas oculares relacionados a la uveítis


A continuación se presentan algunos problemas oculares que les pacientes de uveítis pueden presentar, pero que no están relacionados a la disminución o pérdida de agudeza visual.


Fotofobia


La fotofobia produce dolor en los ojos cuando les pacientes se encuentran en sitios iluminados. Ocurre en casos de uveítis anterior que presentan sinequia ocular, una afección en la que el iris se adhiere a la córnea (anterior) o al lente (posterior). Esto produce un dolor sumamente intenso en la presencia de iluminación, aún la más mínima. Incluso, luego de períodos de inflamación ocular, los ojos pueden permanecer sensibles a la luz intensa. También puede ocurrir como efecto secundario de los tratamientos, especialmente los tópicos o locales.


Deslumbramiento


Es un fenómeno que afecta a todas las personas, pero les pacientes de uveítis pueden ser más sensibles a ello. Ocurre cuando observamos luces intensas como destellos, flashes, luces de los automóviles y sus reflejos en el espejo, etc. También sucede cuando salimos durante el día y la luz solar es muy intensa. Produce incomodidad y dificultad para observar, especialmente cuando aquello que queremos ver se encuentra a contraluz.


Destellos de luz o fotopsia


Las fotopsias o destellos de luz pueden aparecer inesperadamente. Suelen ocurrir cuando cerramos los ojos o nos exponemos a mucha intensidad lumínica. Además, también pueden ocurrir previo al desprendimiento de retina, en personas que padecen de migraña o cuando el nervio óptico se encuentra inflamado.


Cansancio o molestia de la vista


Todes las personas experimentan cansancio o incomodidad de la vista en algún momento. Suele suceder luego de leer extensamente u observar las pantallas de aparatos electrónicos. Ahora bien, les pacientes de uveítis experimentan cansancio o molestia de la vista con mayor frecuencia, aún cuando no hayan episodios activos de inflamación. Esto impacta la cantidad de tiempo que pueden invertir leyendo, estudiando o trabajando puesto que necesitan tomar descansos visuales más a menudo.


Ninguno de los cambios visuales mencionados son problemas refractivos. Es decir, no pueden ser corregidos con el uso de lentes. Los problemas refractivos incluyen: miopía, astigmatismo, hiperopia, hyperopia. Estos pueden ser corregidos con ayuda de un optómetra.


Las personas y pacientes de uveítis que experimentan deficiencias visuales que dificultan su estilo de vida podrían beneficiarse de una evaluación por un optómetra especialista en baja visión o servicios de rehabilitación visual. Esto les podría ayudar a adquirir herramientas y destrezas para manejar la disminución o pérdida de visión.

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